¿Qué significará el tiempo sin relojes?
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viernes, 7 de diciembre de 2012

Mil maneras de imaginarlo


Grité con fuerza, hasta que pareció que se me iba a desgarrar la garganta. Grité preguntándole dónde estaba, si se había ido, por qué no podía encontrarle; grité pidiéndole que saliera de donde estuviera escondido, advirtiéndole que no tenía gracia, que me estaba enfadando; grité diciéndole que no me importaba, que estaba mejor sola, que no iba a echarle de menos. Y, finalmente, grité sin palabras, tratando de arañar lo que crecía dentro de mí. Me desplomé en el sofá, harta de verme de pie. Cuando apoyé la mano derecha sentí algo frío y regular: una foto. Había una maldita foto de un árbol en el sofá. El árbol tenía una enorme corona de hojas anaranjadas que parecían fuera de lugar sobre aquel cielo de un gris azulado totalmente neutro; a los pies del árbol había una chica sentada, mirándose los pies. Aquella chica era yo. Giré la foto esperando justo lo que encontré: caligrafía regular. Contra todo pronóstico, también había una mancha de café que rompía con la armonía de todo aquello, del color azul de las letras, de la firma bien hecha y de mí misma hecha trizas.
Antes de darme tiempo a meterme en la cabeza cualquiera de esas palabras, me puse en pie y tiré la foto a la basura. Y no grité. Guardé el silencio más absoluto, me puse el abrigo y, cuando cerré la puerta, di un portazo.

lunes, 23 de enero de 2012

...but I remember everything.

-Te lo prometo.
-El valor de una promesa es mucho tiempo. ¿Lo sabes, verdad?
-Es para siempre.


¿Son para siempre? ¿De verdad?
Nada lo es. Ni siquiera esa promesa que resultó ser más efímera de lo que tú esperabas. Ni siquiera ese estado extraño donde la luz y la oscuridad se fundieron.
Nada.

domingo, 15 de enero de 2012

ROJO

Te juro que admiro a esas personas que no conocen el miedo. Nunca experimentarán esa sensación de no conseguir sacarte de la cabeza algo que te aterra y que, el hecho de querer no pensar en ello, desemboque en ese nefasto efecto. No tendrán que autoconvencerse de que todo está bien, de que no pasará nada, ni tendrán por qué buscarte en los momentos de puro terror. Un terror injustificado y familiar. Ese terror de verme sola (no sola, sin ti). Aunque, si te soy sincera, ya he dejado de sentir ese tipo de miedo y, aunque eso no me convierta en una persona más valiente ni más independiente en absoluto, sí que me hace un poquito más feliz. ¿Por qué? Porque no te necesito (no te necesito ni a ti ni a tu opuesto, you know). Y aunque siga teniendo miedo de muchísimas cosas y siga siendo así de frágil, no voy a volver a caer en tu red de mentiras e inseguridad, no voy a volver a rozar con la punta de los dedos el color escarlata de eso que te diferencia del resto de personas del mundo. Y, por encima de todas las cosas, no voy a volver a quererte jamás.
J u l i e t t e.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Borrarlo.


Te gustaría borrarlo todo, ¿verdad? Tal vez así puedas llenar el vacío, ¿no es así? Te equivocas... el vacío seguiría ahí, incluso me atrevo a decir que sería más grande, cada vez más. Y es que sabes que alguna vez te hizo feliz, y aunque fue breve (o al menos no tan largo como tú querías) fue intenso. Tienes los recuerdos, que al final son lo único que vale. Tienes, al menos, una causa aparente para tu melancolía. Y, ¿sabes qué? Tienes, al menos, más de lo que yo tengo. Lo único que saco yo de todo esto es una cicatriz en el corazón y la decisión de alejarme de toda persona que se parezca mínimamente a él. Lo único que saco yo es el "privilegio" de observar su estela.
J u l i e t t e.

sábado, 27 de agosto de 2011

miércoles, 6 de julio de 2011

Últimas...


¿Que cómo me sentí? Verás, no es algo fácil de explicar...
No te voy a mentir: Lloré.
Pensé en todas las putas veces que me habías dicho algo así, y me di cuenta de que no lo echaba de menos. Pero ahora, qué quieres que te diga, sí. Porque soy una caprichosa... Y sólo echaba de menos el hecho de que me quisieras (que me encantaba) no sus consecuencias. Quiero decir, no es que no quisiera retroceder y volver a vivir eso, pero no es algo que me quitara el sueño, los problemas contigo dolían demasiado. Ahora, sí. Sigo siendo tan egoísta como siempre, cielo.
Y aún así me haces daño. Me duele tu sola existencia, me irrita, me molesta.
¿Por qué tuviste que aparecer? Todo sería más fácil si, simplemente, hubieras seguido tu vida y yo la mía... Si nunca se hubieran cruzado nuestros caminos.
¡Lárgate! Olvídame ya... No, perdón. Que te olvide yo ya.


sábado, 5 de febrero de 2011

Días sin sentido


Porque el mundo es grande y parece no querer que sea mi sitio. Ahora cada día es idéntico al anterior, un bucle infinito, la monotonía siempre esperándome, y yo rota, cayendo. Siempre es lo mismo. Ojalá pudiera encontrarte ahora. No quiero esperar años, entiéndeme y aparece para entenderme por completo. Para ser un puzzle, para saber quién eres, para olvidar, para quererte. -Para ser un puzzle, para que sepas quién soy, para que olvides, para quererme.-


Hoy tengo uno de esos días tontos, ¿sabes? Uno de esos días en los que sólo te apetece sentarte al lado de la ventana y ver pasar el tiempo, evitando el tic tac del reloj que te recuerda que éste pasa rápido. Reflexionas sobre lo que has dejado escapar -tanto, tantísimo- y sobre lo que no. Sobre qué deberías hacer y cómo, aunque sea inútil.

Sabes que la vida está compuesta de pequeñas cosas, de pequeñas personas que a veces te fallan y a las que a veces fallas, que a veces te necesitan o necesitas tú. Sabes que esa tela de araña compuesta de personas es lo más importante y que debes conservarla intacta, suave, sólida aunque frágil. En vez de esperar, te das cuenta de que debes moverte tú y buscar... Pero hoy no, hoy es uno de esos días tontos.

Juliette.

jueves, 13 de enero de 2011

J u l i e t t e

Sobre una fina línea entre el cielo y tus zapatos, estoy yo. Cuando la línea imaginaria se quiebre y tú te marches de donde nunca has estado, ¿dónde quedará mi sitio?

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Era nochevieja, habían pasado las doce y bajábamos en coche. Yo apoyaba la cabeza en la ventana y pensaba en mis propósitos para el año nuevo, cuando oí algo que me resultó familiar y levanté la vista. Ahí estabas, de pie en la acera... Como si el destino me odiara y quisiera que te viera entonces, para no comenzar el año sin hacerlo. Yo, tan idiota, sonrío, como si no se pudiera hacer nada, como si tuviera que evitar las ganas de llorar.
En tus zapatos negros y el cielo.
Juliette.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Lluvia.

Llovía. No sólo en las calles, que estaban llenas de paraguas y charcos, de deseos y huellas borradas por el agua... también llovía dentro de mí, dentro de mi cabeza. Apoyé la cabeza en la cristalera del balcón y acudieron las lágrimas. Más agua. Más lluvia.

¿Qué estaba -estoy- haciendo? Cerré los ojos con fuerza y sentí que debía gritar. ¿Dónde me había perdido y qué coño estaba haciendo allí?

Antes, era parte del momento. Antes, podía sonreír sin intentarlo. Antes, no lloraba, antes no llovía tan fuerte...




Ahora me quedo aquí, esperándole, siempre...

Juliette.

viernes, 13 de agosto de 2010

Lies...

Ahora mismo, estoy dentro de una oscuridad que parece irreal. Sólo alcanzo a ver la pantalla del portatil y mis propias manos tecleando. Y sólo oigo eso, mis manos tecleando. Y mis pensamientos. Suenan demasiado fuerte esta noche. Ojalá pudiera apagarlos y dormir, pero no concilio el sueño. Es la una y media, exactamente. No es demasiado tarde para estar despierta pero, siempre es demasiado tarde para la melancolía. Siempre es demasiado tarde para la peor melancolía: cuando echas de menos algo que nunca has tenido. Ni siquiera puedes perderte en tus recuerdos, porque no tienes.
Comienzo este diario por dos simples razones: Esa melancolía y porque necesito leerlo más tarde y pensar que no era tanto. Pensar que podría haber pensado cualquier otra cosa y dormirme. Que podría haber evitado comenzarlo y desvelarme aún más. Y, esa razón, puede resumirse en una palabra: Mentirme. Mentirme para que más adelante no recuerde lo débil que soy ahora mismo.
Porque eso es lo que soy: débil. No soy capaz de pasar página y olvidar. No soy capaz de prosperar y crecer. De madurar.
Hoy, he respondido a una pregunta que me llevo haciendo durante varios meses. ''¿Por qué tanto?''. Ya sabía la respuesta, pero nunca estuve dispuesta a admitir que la sabía. Es por la manera que tiene de convertir algo cotidiano en fascinante. Por las palabras alegres que parecen cargadas de tristeza. Por la electricidad. Porque necesitaba una chispa, y la chispa evolucionó a llama demasiado deprisa.
Pero aún quedan muchas preguntas por responder, y muchas respuestas encerradas en esa prisión en la que se ha convertido mi cabeza.
Juliette.

miércoles, 11 de agosto de 2010

J u l i e t t e

-¿Duele mucho?
-¿El qué?
-Que te rompan el corazón.
Abrí el libro que tenía en las manos y dejé que el viento pasara las páginas. Me invadió un olor a libro antiguo, y comencé a hablar, pensando bien mis palabras.
-A todo el mundo le rompen alguna vez el corazón, y en ocasiones las personas cambian por ello. -Vacilé un momento, intentando dar forma a mis ideas- Cuando te rompen el corazón, simplemente se queda así, roto. Con una única cicatriz. Lo demás son simples rasguños. Pero no porque el corazón solo pueda romperse una vez, claro. Sólo que, cuando tienes el corazón realmente roto, lo demás no hace tanto daño. Ya sufres, ¿qué importa un poco más de dolor? Y, contestando a tu pregunta, duele muchísimo. Sientes un vacío asficciante y el mundo se vuelve un completo desconocido. Los días empiezan a pasar lento, y tú no avanzas con ellos. Es como si hubieras estado a un escalón de pisar la luna, y de repente te quitaran el derecho a hacerlo.
-¿Tú tienes el corazón roto?
Cerré el libro, y los ojos.
No era capaz de contestar.

miércoles, 21 de julio de 2010

J u l i e t t e.


Aceptó que se había equivocado.

Que sus ojos eran más tristes de lo que pensaba, y que nunca sería, ni siquiera, un error. Ni siquiera eso.

No pudo evitarlo. Una lágrima solitaria acudió a sus ojos.

No. No te dijeron que sería fácil.

Juliette, al menos ahora sabes que es peor intentar caer de pie.

Al menos ahora sabes qué es.

miércoles, 23 de junio de 2010

Tu olor a adivinanza.

Hay veces que, simplemente, me dan ganas de desaparecer. Así, sin más. Sin dejar ningún rastro. Sin despedirme. Sin esa sensación de dejar cosas atrás.
Pero entonces, apareces tú, con tu paraguas y tu olor a adivinanza.
Recordándome que me dejo la felicidad bajo la cama, disfrazada de polvo y botones para que me cueste encontrarla.

sábado, 19 de junio de 2010

Me contaría más cosas sobre mí de las que yo sé.


Juliette se tumbó en la cama, agotada. Estaba con los dichosos exámenes finales. Estaba realmente estresada, sus días eran un no parar. Porque a los exámenes se le sumaba el hecho de que su madre estuviera de viaje, y ella tuviera que hacer todas las tareas de la casa, incluyendo cuidar de su hermano (que no comprendía por qué no se cuidaba él solito).
Cerró los ojos y se acomodó como pudo en esa cama en la que nunca consiguió conciliar rápidamente el sueño. Cuando los volvió a abrir, podía ver su estantería repleta de libros, que estaba perfectamente encajada en la pared contraria a la cama. También había una muñeca de porcelana en la estantería. Se la regaló su tía (su EXCÉNTRICA tía) por uno de sus cumpleaños, de niña. Cuando abrió el paquete, le dio bastante miedo. Parecía que la muñeca te seguía con sus desconcertantes ojos azules, realmente parecidos a los de Juliette. ''Vaya -pensó- esa muñeca lleva tanto tiempo ahí, que si hablara, me contaría más cosas sobre mí de las que yo sé.'' Se levantó de la cama y cogió la muñeca. Bastantes pensamientos la inundaron, de pronto. Pensó lo fácil que debía de ser la vida de una muñeca. Simplemente, ves lo que pasa. Siempre en la misma postura. Siempre con la misma expresión. Y siempre, desde el mismo lugar. Esa muñeca no tendría la sensación de marearse al sentir que la tierra gira. No tendría la sensación de ahogarse en un lugar lejano a casa.
Juliette se sorprendió deseando ser una muñeca. Sí, deseaba ver el mundo como lo veía ese pequeño cuerpo de porcelana, por esos ojos de un azul envolvente, como sus propios ojos. Una perspectiva distinta a toda su vida, pensó.
Se revolvió el pelo y volvió a recostarse en la cama, esta vez con la mano sobre los ojos. ''Ver el mundo como una muñeca -se rió por dentro- que tontería''.

viernes, 11 de junio de 2010

Tienes una forma de mirar que, sinceramente, me pone la piel de gallina.

No se me ocurre un plan mejor que perderme en tu mirada.

jueves, 27 de mayo de 2010

Amor/Odio.

Estos últimos días he cambiado tanto de opinión, que tal vez mañana me levante y te odie. No me sería tan difícil, la verdad. Amar, odiar, ¿qué más dará? Son dos sentimientos realmente obsesivos. Y te queman tanto por dentro, que parece que te saldrá humo del pecho.

Creo que incluso sería mejor odiarte que consumirme en tus palabras de hierro. Porque no puedo más con ellas. Son como un balazo. Exactamente como un balazo... pero de los que no matan.

¿Sabes? si miras tanto al cielo, acabarán saliéndote alas. Y a mí me acabarán poniendo una camisa de fuerza, ya lo verás.

Sí, te quiero por tu perfección. Te quiero por tu forma de hacer que las palabras se vuelvan como de azúcar. Te quiero por ser el conjunto de cosas que siempre me agradaron.

Sí, te odio por tus aires de superioridad. Te odio por hacerme quererte. Te odio por colarte en mis sueños, y en ese órgano que tengo en el pecho.

Te quiero. O te odio, no sé.

Hazme el favor de dejar de endulzarme la vida (a veces), para que pueda odiarte del todo.

viernes, 14 de mayo de 2010

Tú, como siempre, perfectamente imperfecta.

Me alegra que seas así.


Me alegra que hagas salir a mi álter ego hasta tal punto, que no sé dónde termina la luz y empieza la oscuridad.

lunes, 10 de mayo de 2010

Eres como...

Tan eléctrico que podría poner los pelos de punta a cualquiera. Tan magnético que parecía desplazarme como un imán. Tan frío como una bola de nieve que se derrite lentamente en tu bolsillo. Tan cálido como esa sensación que te inunda después de un largo suspiro. Tan... como tú.


Porque eres como romper el cristal que te cortaba el paso hace unos pocos segundos.

¡Y yo me había prometido no querer romperlo!

My soul

¿Algo malo? Que los pedazos de mi alma fueron a parar a tu bolsillo.

¿Lo peor? Que no se me ocurre un sitio mejor para guardarlos.


sábado, 8 de mayo de 2010

Explosión.

Otra vez me haces caer en esta locura que es quererte. Otra vez me haces sentir que me derretiré si vuelves a mirarme. Otra vez vuelven las máriposas a mi estómago, aunque confusas.

Terminarás haciendo que explote, y que me rompa en pedazos con tu nombre escrito en cada uno. Una explosión de letras, euforia y alegría.


Harás que explote, Juliette.