¿Qué significará el tiempo sin relojes?

jueves, 31 de mayo de 2012

Las historias más bonitas son esas imposibles de ilustrar, que se quedan alojadas en un rincón de la cabeza, repitiéndose una y otra vez.




viernes, 25 de mayo de 2012

Relojes.


  1. Corrientes de agua.
  2. Tierra firme.
  3. Cristales de sal.
  4. Papel cebolla.
  5. Vapor de agua.
  6. Pupilas dilatadas.
  7. Vitamina D.
  8. Color limón.
  9. Las 24 horas.
  10. Las 4 de la mañana.
  11. El momento final. Llegamos.
  12. Cubitos de hielo.


El día 1 que tendió a 16 y termino girando el seis.
El tono castaño de su pelo, los ojos color miel, ese lunar, el olor a café quemado y la euforia mañanera. Las pulsaciones aceleradas, la sudadera negra, las críticas destructivas, las zapatillas hasta el tobillo. Los dedos torcidos, los dientes rectos, los remedios caseros, miel a montones. Los celos tontos, la rutina, aquel gesto sacado de una película, el bronceado irremediable, las quejas que duraban días enteros. Sus canciones con rima asonante, los paseos a solas, eclipse. El corazón de papel que no se arruga, las medidas de emergencia, los videojuegos, los proyectos de futuro que siempre se olvidan. Las promesas, un vestido blanco, una pulsera de cuero, lo que crees. Amargura constante, los labios carnosos, los ojos rasgados, acorta y extiende. El doble y la mitad, moratones, inestabilidad que tiene ciclos lógicos, gritos guturales. Ése es él.

...todo lo que te gustaría tener pero no tienes.
Lástima.

martes, 22 de mayo de 2012

78

No sé.
Vuelven a clavarse en mi piel, ejercen una presión inhumana. El dolor hace presencia poco a poco, parece que grita que ya ha llegado a su destino. Por todos los medios intento que salgan y se alejen de mí otra vez como muchas antes, pero siguen ahí.
Esta vez no van a marcharse.
Algo me lo dice. Un susurro al que le sobran decibelios, desde el fondo de mi cabeza.
Me torturarán hasta que no tenga fuerzas para continuar y desista. Quieren que haga algo al respecto, pero... ¿qué?
Esas respuestas que nunca aparecen cuando las pides.
Ya me lo han arrancado y han ocupado su lugar. Han conseguido que me ahogue en un vaso de agua.
(De Kas Limón...)
No vamos a volver a ser libres si las espinas de tus rosas siguen metiéndose dentro de mí cada vez que consigo que alguna ceda. Te lo advierto. No volveremos a encontrar pétalos nunca más.


viernes, 18 de mayo de 2012

Te has dejado las llaves puestas.


El sol se cuela entre los árboles e ilumina el perfil derecho de su rostro, dejándole pequeños círculos irregulares de luz como pecas gigantes. Su boca se curva en una ligera sonrisa que me cuesta distinguir. La cosa es que, aunque la sonrisa es leve, es contagiosa y sonrío yo con él como si las comisuras de nuestros labios estuvieran unidas por hilos invisibles y me estuviera tirando. Recuerdo las palabras que le dediqué hace cosa de un año: “Eres un animal en peligro de extinción”. Así es. A nadie de mi especie se le refleja así el rojo de mi camiseta en los ojos, que son tan negros como el petróleo. Nadie de mi especie es capaz de comerse un bote entero de ramen picante en un minuto (cronometrado). Nadie de mi especie sería capaz nunca de hacerme reír hasta caerme de la silla y romper toda la vajilla como hizo él una vez. Nadie de mi especie puede argumentar como si estuviera rezando el padre nuestro treinta razones por las que se ha puesto una camiseta azul un sábado. No creo que nadie de mi especie se sepa todas las canciones de su MP4 (son quinientas, por Dios) sin excepción, por mucho que las haya oído o que le gusten. Nadie de mi especie sería capaz de irme a buscar a las doce de la noche y hacerme salir de la ventana para colarse conmigo en la piscina pública, habiéndola llenado antes de pelotas hinchables, porque le dije que me encantaría bañare de noche entre burbujas que no se rompan. Sólo él, mi pequeño Puma.
Gira la cabeza y las pecas de sol iluminan su coronilla por un segundo antes de que se ponga en pie y eche a correr. Sus pies suben y bajan y suben, y bajan, y suben y bajan en una danza magnética que me hace volver a pensar que estamos unidos por alguna clase de hilo invisible. ¿El famoso hilo plateado de los meñiques o las cuerdas de un títere? Pruebo a mover mis dedos, luego las muñecas y finalmente me muevo entera como si convulsionara. Él ya se ha parado y está totalmente quieto. Miro mis propias muñecas buscando indicios de alguna cicatriz o algún pedazo de hilo visible. Las registro pero no hay nada, absolutamente nada y me siento aliviada, no es mi Puma quien me controla, no caeré al vacío si él corta los hilos que nos unen y nos han unido siempre, títere y titiritero.
—¡Ven! —me grita desde donde está. Parece un muñeco.
Y entonces me levanto y corro hacia él y comprendo que los hilos que nos unen en una relación simbiótica y no parasitaria o manipuladora no están cosidos a mi piel ni atados a mis dedos meñiques o a la comisura de mis labios. Son las palabras. Están en el fondo de la garganta o tal vez más adentro, tal vez residan en el mismísimo núcleo de mi alma.

domingo, 6 de mayo de 2012

¿Expectativas?


—Realmente crees que todo está bien —dice, atónito, mirándome sin pestañear y tal vez revolviéndose por dentro.
—No lo sé —suspiro—, no lo sé.
Se ríe a carcajadas. Deja el sonido repitiéndose en mi cabeza unos segundos. Segundos en los que pienso que su risa sonará para siempre en mi mente y no me dejará dormir nunca más, como el tictac de un reloj, que no debería alterar a nadie ni sentirse pero lo hace.
—¿Qué pasa contigo? —pregunto y me incorporo.
—No, esa es una pregunta que debería salir de mi boca y no de la tuya. ¿Qué pasa contigo? —parece un niño pequeño que quiere tener la última palabra. En realidad, siempre quiere tenerla, aunque no sea considerado un niño— ¿Por qué estás aquí?
Me sorprendo ante su pregunta. Parece que se está volviendo loco, chiflado, lunático.
—Tú me has llamado.
—Quiero decir —se pone un dedo en la frente— aquí. En mi cabeza. Siempre. Es desesperante. De verdad que quiero librarme de ti, sacarte de mi vida. Pero cuando lo consigo, o al menos lo creo, apareces de nuevo en mi cabeza.
—¿Y qué quieres que te diga?
Suspira como si se fuera a vaciar por dentro. No digo que no me habría gustado fuera como un globo y saliera volando rápidamente hasta vaciarse. Desaparecería casi por completo.
—Nada. No tienes nada que decirme.
No tengo nada que decirle, pero sí mil cosas que demostrarle. Y como sigo siendo tan tonta e inoportuna decido comenzar por lo último de la lista simplemente para ver cómo sus ojos se cierran y aprieta los puños con fuerza para no pegarle a cualquier objeto duro que le haga daño en los nudillos:
—Nunca he tenido nada que decirte. Sólo me estaba...
—...entreteniendo —continúa mi frase y, efectivamente, cierra los ojos, aunque tiene las manos ocultas bajo los muslos y no puedo vérselas. Pero no me siento victoriosa. Me siento mal. Me siento sucia. Me siento como tantas veces pensé que él debía sentirse— ¿Y ya está? ¿Eso soy para ti? ¿Un juguete?
—Sí, supongo —trato de arreglarlo con ese "supongo", pero su expresión no cambia.
—Que te den.
Se pone en pie y anda hacia la puerta. Su reloj de muñeca sigue ahí, encima de la manta. Y siento que también sigue aquí la esencia que abandonó al tratar de vaciarse con un suspiro.
Cuando sale por la puerta, me doy cuenta de que tiene las manos relajadas.













lunes, 30 de abril de 2012

¿Quién sabe, no?
Sé que sólo lo sé yo.

domingo, 22 de abril de 2012

19.

La sonrisa pintada en el rostro. Los dedos tamborileando a un ritmo inusual. El nuevo orden en la cabeza, llenándola de algo etéreo y real. Tú uniendo los pedazos, moldeándolos, creando algo nuevo. Las ganas de seguir, de llenarlo todo, de ver como la tormenta termina y no ser parte de ella. Pegas, das forma, organizas, creas. Los sueños que nunca llegaron a desaparecer ahora te embriagan, dándote a entender que tienes la capacidad de cumplirlos todos uno a uno o de golpe. Tú eres la única persona capaz de terminar ese camino aunque a veces lo niegues simplemente porque se te haga pesado. La vida no es justa, pero adaptarte a su injusticia es lo único que puedes hacer para llegar...
Puedes hacerlo.
Y puedes superarlo, también. 

viernes, 20 de abril de 2012

16.

La noche era fría, oscura. La alarma de un coche cantaba a coro con el zumbido de los demás, que corrían a toda velocidad por la carretera. Yo, con todas las sensaciones aglomeradas en la punta de los dedos, guardadas ahí para que no duelan, cruzaba la avenida 56 muy deprisa. Intentaba no tener miedo de lo que pudiera aparecer a mi espalda. Siempre tenía miedo cuando cruzaba la calle a oscuras. Y esta noche, con niebla de por medio, la cosa empeoraba.
Y entonces, mientras me adentraba en mis ensoñaciones para distraerme, apareciste frente a mí. Como un espejismo creado por mi mente enrevesada. De hecho, al principio, pensé y creí ciegamente que no eras más que eso. Pero tuve la suerte -no sé si buena o mala- de chocarme de frente contigo. Las emociones salieron de su jaula y se expandieron por todo mi cuerpo, subiendo por mis brazos frenéticamente, recorriendo mis venas, mezclándose con mi sangre y aterrizando en mi corazón. Pero no seguían fluyendo, se alojaron ahí y a día de hoy soy capaz de jurarte que no se han movido ni un ápice.

martes, 10 de abril de 2012

Cuando se desajusta el minutero.

Claro que no hay nadie que se ajuste. Siento haber pensado que lo que yo quiero significa algo para el mundo, para ti o para los deseos de alguien más, haber pensado que de mi cabeza saldría un patrón y se cumpliría al 100%. ¿Pero, y qué pasa si dejas de seguirme, de gritarme de lejos, de hacerme reaccionar y de enfriarme de golpe?
¿Te acuerdas del azúcar que dejabas siempre en la taza? ¿Recuerdas esa manera tuya de intentar que mi burbuja no se rompiera? ¿Recuerdas cuando te contaba historias que inventaba en aquel momento y tú te colgabas de algún punto de los hilos y tratabas de levitar, haciendo trampas? ¿Comparar visiones y dolores similares? ¿Ahora te das cuenta de tu manera de no sincronizarte a las agujas de mi reloj? ¿de no ajustarte? 


Deja de romper las mejores cosas.

domingo, 1 de abril de 2012

Esa imperceptible línea entre lo que es insuficiente y lo que es demasiado. No se ve, es imposible percibirla, pero sin embargo debemos respetarla en todo momento. Para no terminar con menos o con  más, sino con lo justo y eficaz... Es algo casi mecánico.

jueves, 29 de marzo de 2012

All the lonely people

-Míralos -dice Jeff mientras señala la calle, que está llena de gente (desde aquí parecen hormigas)-, la mayoría de ellos se sienten solos en este preciso instante.
Le miro y asiento aunque sé que no me ve. Observo su perfil perfectamente delineado. A veces pienso que Jeff fue esculpido de los pies a la cabeza por algún artista que intentara retratar la perfección (aunque ésta no exista, por eso sólo lo intentaba).
-Observa al hombre de rojo y a la mujer de verde, ¿los ves? -asiento de nuevo, esta vez él me mira. Esas dos hormigas van cogidas de la mano y por alguna razón que desconozco andan en zigzag- Apuesto lo que sea a que él está pensando en otra. Y ella, ella está con él porque no quiere verse sola.
-¿Y cómo sabes eso? -pregunto, enarcando una ceja.
-¿Y por qué no iba a saberlo? -sonríe.
Asiento de nuevo, como si eso fuera lo único que sé hacer. Le doy el poder de seguir hablando y me dedico única y exclusivamente a esperar sus palabras y a mirar por la ventana.
-Ese hombre trajeado... el que va hablando por el móvil, al lado del estanco, ¿lo ves?
-Lo veo.
-Está rodeado de gente y se siente solo. Es paradójico, ¿no? Hay personas que se sienten solas estando rodeadas de gente y acompañadas teniendo a una sola persona a su lado. Y después, hay personas que se sienten acompañadas entre el gentío y solas cuando están con una compañía reducida. Pero en realidad todo el mundo está sólo, Sofía, todos buscan alivio donde no lo hay, intentando encontrar una persona que les cure y sea, como todos dicen, importante. Pero ese vacío... ese vacío les va a perseguir siempre. Es incurable. Todos ellos -volvió a señalar la calle- están solos y son como nosotros.

domingo, 18 de marzo de 2012

so happy you could die.

Es extraño que seas de esa manera. Especial. No hay más palabras para describirte, simplemente eres especial, increíblemente especial. A veces no importa tener que leer entre cada palabra que dices, es el precio que hay que pagar por vivirlo. Y yo me pregunto, ¿qué pasará cuando todo el mundo se de cuenta de lo especial que eres? ¿y qué pasará cuando tú te des cuenta de ello? Harás "puff" y entrarás en estado de puro amor.
Qué es lo que te hace especial, te preguntarás. Es todo en general y nada en especial. Simplemente se te ha otorgado el don de ser diferente y de hacer que alguien pueda perderse en ti, de hacer que alguien que lo ha hecho te recuerde siempre. Entonces, qué es lo que te hace especial, es una de esas preguntas sin respuesta que en realidad llegan a ser agradables.
Pero no quieras que yo sea una persona que no soy. No quieras que sonría cuando no puedo, que te demuestre todo lo bueno en los peores momentos ni que renuncie a mis sueños. ¿Podría yo vivir de esa manera, incluso con la persona más especial del mundo a mi lado para sostenerme? ¿Podrías tú ser capaz de sostenerme y no cansarte nunca de mí y de mi monotonía?
Y ahora, por primera vez te lo diré, aunque altere tu altísimo estado de ánimo: No.

lunes, 12 de marzo de 2012

N.

Un "te quiero". Uno en especial. Que en su momento lo significó todo, haciéndome cambiar de opinión, apaciguándome, haciéndome decirte la verdad: que yo también te quería. Que te necesitaba. Que siempre lo había hecho y en ese momento pensé que lo haría siempre. Que no quería perderte. Que me hacías feliz. Que todo iba a ir bien. Que me levantaba todos los días con una puta sonrisa en la cara gracias a ti. En fin, que quería quererte y lo hacía de verdad.
Digamos que recordarlo podría agradarme, pero no lo hace. Lo único que me provoca es un vacío terrible, porque allí donde tenía guardado el amor, ¿qué tengo ahora? Decepción y rabia, fundiéndose en una danza venenosa que lo nubla todo. Y que duele.


Joder, es que me he dado cuenta de que no te extraño a ti. Extraño la sensación. Extraño quererte.
Me extraño a mí misma.

martes, 6 de marzo de 2012

¿Por qué buscar la causa cuando puedes acabar con ello?



jueves, 1 de marzo de 2012

"Hazme sentir viva. No bien, sino viva. Haz que quiera quererte en vez de desear no haberlo hecho nunca. Manéjalo todo por un momento, como si lo hubieras hecho siempre, como si esa responsabilidad no hubiera recaído desde el principio sobre mis hombros. No me dejes ir aunque te lo pida, porque sabes que nunca digo lo que quiero y mucho menos a ti, que paradójicamente, lo eres. Moldea nuestros sentimientos hasta que puedan coexistir sin que duela para que no caigamos en picado. Y cuando lo hayas hecho, sólo cuando lo hayas conseguido, te lo diré todo. Todo lo que he sentido y lo que no, todo lo que he querido y lo que no. Todo lo que me gusta de ti y lo que odio, todas las cosas por las que te quiero y las cosas que me hacen detestarte a veces. Y, aunque lo sepas, te diré también que eres lo único que me hace sonreír en los peores días. 2/6/11."

Estúpida, neurótica, ciega, hipócrita, bipolar, ingenua  yo del pasado, ¿podrías irte gustosamente a la mierda? Gracias.

miércoles, 29 de febrero de 2012

LoveOfTheLoveless

-¿Y qué hay de todo el tiempo que has malgastado? Dando vueltas a la cabeza, llorando, suspirando, gritando y, en fin, a veces incluso pensar es malgastar el tiempo. Tiempo precioso que podías haber empleado en algo más que intentar ocultar a los demás que te estabas rompiendo en pedazos muy pequeños, de esos que es casi imposible unir. En las hojas que empleaste para escribirle cartas podrías haber hecho el dibujo más bonito del mundo, que descansaría para siempre en la pared, o haber hecho la lista de la compra, o algo parecido. Podrías haber cogido el tiempo que gastaste estando con él y haberlo dedicado a escribir, por ejemplo. Te aseguro que te habría sobrado tiempo para escribir una novela. ¿Qué me dices de las ganas? Las ganas de estar con él podrían haber ido a otra cosa, como tener ganas de estudiar o qué sé yo. ¡Y la voz, por Dios! La que empleabas cuando llorabas pidiéndole que no se marchara. Y las sonrisas que malgastaste en él podrías habérselas dedicado a una persona que las aceptara con más alegría. ¿Y tú? Tú también te has malgastado, dándoselo todo a una persona que no te merecía, dejando tu corazón atrás y persiguiendo el suyo. Admítelo, te has vuelto una maldita carcasa. Ya ni siquiera eres capaz de sentir, todo se te va de las manos y no eres capaz de actuar. Simplemente te quedas ahí parada, viendo la vida pasar ante tus ojos, como si estuvieras viendo la película más aburrida del mundo. Existiendo sin vivir.

martes, 28 de febrero de 2012

Dependencia.

Séqueaunqueyoformuletodaslaspreguntas,
tengotodaslasrespuestaseneldiscoduro
demicorazón.
Ynoquierovolveraperdermeamímismaporalcanzarte
dejandoatrástodoloquesoyporloquetútehasvuelto
conociendopocoapocoloqueesllamado
dependencia.
Extrayendodeprisalobuenodenosotros
tratándolosdetallescomonefastos,desastrosos
ylosmomentosdeantañocomohorrorosos,
inútiles,perdidos,derrumbados,asquerosos.
Talvezalgúndíatearrepientasdehaberdemostrado
quenosabíasloquesignificaba
nuestradependencia.
Peroporahoradebesrecordarquecuandoquierasjugar
aljuegoabsurdoyabusivoqueconmigopracticabas
vasaterminarquebradoporlamitadcomosifueras
unsimpletrozodepapel.
Peroesosí,
independiente.

lunes, 27 de febrero de 2012

    –En fin, deberías creerme cuando te digo que no te reconozco... al fin y al cabo, nadie te conoce mejor que yo. Bueno –corregí– nadie te conocía mejor que yo, porque tal y como están yendo las cosas, podrías haberte convertido en miembro de otra especie y no te habrías dado ni cuenta. ¿Por qué tuviste que irte, eh? –conseguí encender por fin el cigarro y me aplaudí mentalmente por ello– Y lo peor de todo es que lo hiciste como si me estuvieras haciendo un favor con tu marcha, ¡y sin despedirte! ¿qué me dices de eso? Nunca te pedí que te fueras, pero siempre te dejé claro que el día que lo hicieras, quería que te despidieras de mí. ¿Acaso sigues con el maldito juego de hacer lo contrario a lo que te digo? Entonces te voy a dejar algo claro: No me llames. No me devuelvas la llamada. No me contestes a este mensaje. Y, por encima de todo, no vuelvas. Por cierto, aún tengo tu dichoso CD. Cuídate.
     Colgué el teléfono y por una vez en mucho tiempo me sentí terriblemente estúpida.

viernes, 24 de febrero de 2012

¿sabes?

Cuando bostezo y lo contagio a alguien, sigue recordándome a ti...

jueves, 16 de febrero de 2012

¿A veces no te dan ganas de destrozarlo todo?
De explotar,
de gritar,
de llorar,
patalear,
de quemar las cartas
y las fotos,
de arrancarte la cabeza
simplemente para no pensar,
de caer y caer,
de no ser nada,
de romperte,
de quemarte,
de congelarte,
de desintegrarte,
de joderlo todo y joder a todos,
o casi,
de darle una patada al mundo
y que se vaya a la mierda contigo,
de cogerlo con un lazo y hacerlo zumbar
para que todos se enteren de tus terremotos,
de hacer estupideces
y cosas que no resuelvan nada,
de ser una muñeca,
o un maniquí
y no digamos un gato,
de volar,
de renunciar a todo
o simplemente mudarte a los sueños
donde todo existe
y todo es posible
y nada se apaga lentamente.
¿Y qué haces?
Disimulas y sigues ahí,
pensando
sonriendo
existiendo
fingiendo
manejándolo todo
de una forma calculada
siempre del mismo modo.



lunes, 13 de febrero de 2012

La historia de la chica de las mil caras

Aquella chica se llamaba Arlene y no hay ni una sola persona en la faz de la tierra que la recuerde tal y como era. Algunos individuos suelen decir que sus ojos eran negros y su cabello castaño, otros dicen convencidos que sus ojos brillaban con el color de la esmeralda más pura y te atraían hacia dentro de ellos como si aquellas dos maravillas fueran imanes y tú fueras un simple clip sin más aspiración que colgarte de algún documento importante. Nunca he llegado a saber si era alta, bajita, de manos grandes o pequeñas, si su nariz era recta o respingona, si sus labios eran carnosos y sus dientes perfectos y mucho menos si era una buena persona. Por eso me he tomado la libertad de bautizarla en mi mente como la mujer de las mil caras, y cada vez que cuento esta historia recreo una diferente sólo para pensar que alguna vez he acertado con su aspecto. Sólo sé lo que ella contaba y lo que los demás recuerdan, esa fue su huella en el mundo, palabras, frases, puntos y comas.
Me contaron que Arlene inventó un tipo de aeroplano que nunca antes se había visto e incluso antes de terminar el proyecto ya había planeado su viaje, que tal vez debían haber sido sus viajes, porque yo sigo dudando que aquella travesía pudiera haberse hecho en uno solo. Comenzaría aquello siguiendo el canal de Bristol y sobrevolaría con fuerza y rapidez el océano Atlántico de lado a lado, llegando al continente donde ella creía que se cumplían los sueños: América. Pero no se detendría ahí, porque ella bastaba para cumplir todos sus sueños y eso estaría haciendo. Sobrevolaría el continente de norte a sur debido a su miedo a mirar hacia abajo y ver aquel azul incómodo, y cuando viera las Malvinas pondría la velocidad a tope para llegar más pronto a su destino. La Antártida la recibiría con los brazos abiertos, viendo llegar a una heroína que antes de emprender ese viaje habría solucionado lo que ella pensaba que eran los dos mayores problemas del mundo: el hambre y la soledad. Habría llevado comida a cada persona hambrienta y compañía y calidez a cada persona que estuviera sola en el mundo, buscándole y seleccionando a otra persona en su situación con la que pudiera olvidarse de aquel tiempo en el que había estado desamparada. Entonces, llegaría a la Antártida y aterrizaría en el mismísimo Macizo Vinson, subiría a la cima y se sentiría Lisel Clark por un momento. Y ahí, en el punto más alto de la Antártida, gritaría y dejaría escapar todo lo que tenía dentro para después recogerlo, reciclarlo y quedarse ahí, viviendo en un lugar tan frío como el que ella sentía dentro, siendo lo mejor que podía haber sido. Pero, por lo que sé, cuando fue a subirse a su avión privado se dio cuenta de que por mucha fé que tengas y por muchos planes que hagas, por mucho que confíes y creas en algo e incluso en ti misma, los aviones de papel nunca, nunca jamás van a poder volar lejos.





sábado, 11 de febrero de 2012

Si es verdad eso de que los errores en realidad no existen yo me apunto a cometer unos cuantos, contigo o sin ti, conmigo o sin mí.


Y si quieres serlo todo,
intenta olvidar el miedo.
Así tal vez no te ciegue
el azul del cielo...



viernes, 10 de febrero de 2012

Aquél fue uno de los días malos. De los que me hacían temblar y odiarle por momentos. A veces era como si no recordara que le quería, como si el amor pudiera desconectarse en algún momento y volver a conectarse más tarde para llenarte de culpabilidad. Me daba cuenta de todo lo que nos diferenciaba, porque aunque queríamos pensar que éramos iguales, éramos exactamente lo contrario. Éramos él y yo, y eso ahora mismo ya me parece un ejemplo más que obvio, como si hablásemos de blanco y negro, de sol y luna o de noche y día.
-No hagas eso.
Y no le hice caso.
Seguimos rompiéndonos el corazón poquito a poco voluntariamente tratando de exprimir hasta el final algo que nosotros mismos habíamos desperdiciado al principio. ¿Seguira pensando que las rosas son bonitas aunque te dañen con sus espinas?
(Por cierto, te has convertido en todo un experto en romper promesas. Y eso, hoy me apetecía escribirte a pesar de todo. Sólo por si lo ves: yo también sé hacerlo.)

domingo, 5 de febrero de 2012

...

Pero lo peor fue que, empezándola a querer, ya la había olvidado.


jueves, 2 de febrero de 2012

-01-

Me pregunto qué es de ti,
y yo misma me respondo.
Sigues ahí, intentando existir
en vez de vivir.

Love of the loveless.

"-No te tengo porque no merezco tenerte. No seré nada, ni para ti ni para mí, aunque lo intente. Porque te tuve y te perdí y ni siquiera te retuve lo suficiente para conseguir odiarte después. Y ojalá toda la mierda (que ahora lo es) previa al dolor de haberte perdido hubiera sido más duradera, no sólo por el placer de que lo fuera, sino para poder detestarte y haber querido eliminarte de mi vida debido al dolor causado. Ahora te pregunto: ¿de qué sirve el amor si se termina? ¿de qué sirvió conocerte si ibas a abandonarme? y lo más importante, ¿por qué me sigue pareciendo injusta tu sola existencia?"

sábado, 28 de enero de 2012

Una de tantas.

Querido Allan:
Que les den. A los prejuicios de mierda y a los cánones. Al "no puedo", al "no voy a intentarlo" y al "no sirvo". A las despedidas y a los supuestos errores que a mí me parecían aciertos, a las limitaciones, a querer y no poder, al pesimismo, a las quejas, a la tristeza, la rabia y la nostalgia, a las ideas impuestas de antemano, a los lunes, a las líneas mal hechas, a todas las cosas que te gustaría borrar pero a la vez gritar con orgullo que las has vivido, a quien ha dicho quererte y no lo hacía, a las malas noticias, a ti, a ellos, a la diferencia entre bueno y malo y a todo lo que te de la gana. Machácalo todo y deshazte de ello. Y que le den también a la vocecita que te dice que es imposible que lo logres.

PD:

lunes, 23 de enero de 2012

...but I remember everything.

-Te lo prometo.
-El valor de una promesa es mucho tiempo. ¿Lo sabes, verdad?
-Es para siempre.


¿Son para siempre? ¿De verdad?
Nada lo es. Ni siquiera esa promesa que resultó ser más efímera de lo que tú esperabas. Ni siquiera ese estado extraño donde la luz y la oscuridad se fundieron.
Nada.

domingo, 22 de enero de 2012

RZ

-Joder, Roxanne, no puedo. ¿No lo ves? No soy capaz de tener la confianza suficiente en nadie que no sea él, nunca seré capaz de volver a romper la barrera invisible que separa las almas de las personas.
-Sabes que sí.
-¡No! No me digas que sé que sí porque eso no te lo crees ni tú. ¡Entiéndeme! ¡Tienes que entenderme!
-Céntrate. Piensa. No es para tanto.
En ese momento sentí que parte de mis conexiones con ella se quebraban y se replegaban hasta llegar al punto en el que habían comenzado. Deseé que eso no fuera más que mi rabia contenida mezclada con el hecho de que no consiguiera comprenderme ni yo misma, porque si soy sincera, en ese momento me sentí terriblemente sola.
La decepción se expandía dentro de mí como si hubiera explotado.
-¿Nunca te ha pasado esto, verdad Rox?
Ella asiente poco convencida y me doy cuenta de que cierra los puños, detalle que me indica que le he hecho recordar algo que no debía. Omito mi casi palpante decepción y la abrazo. Ella llora.
Y así, como siempre, las cosas vuelven a su ciclo natural y termino yo siendo la que escucha cuando quiero ser yo la que intenta soltar toda la tristeza por la boca.

(Sólo quiero recordarte que dejes de cagarla...)

miércoles, 18 de enero de 2012

Querido tú:
Sabes que no eres bienvenido.

lunes, 16 de enero de 2012

Porque cuando decidas no volver,
despertarás...

domingo, 15 de enero de 2012

ROJO

Te juro que admiro a esas personas que no conocen el miedo. Nunca experimentarán esa sensación de no conseguir sacarte de la cabeza algo que te aterra y que, el hecho de querer no pensar en ello, desemboque en ese nefasto efecto. No tendrán que autoconvencerse de que todo está bien, de que no pasará nada, ni tendrán por qué buscarte en los momentos de puro terror. Un terror injustificado y familiar. Ese terror de verme sola (no sola, sin ti). Aunque, si te soy sincera, ya he dejado de sentir ese tipo de miedo y, aunque eso no me convierta en una persona más valiente ni más independiente en absoluto, sí que me hace un poquito más feliz. ¿Por qué? Porque no te necesito (no te necesito ni a ti ni a tu opuesto, you know). Y aunque siga teniendo miedo de muchísimas cosas y siga siendo así de frágil, no voy a volver a caer en tu red de mentiras e inseguridad, no voy a volver a rozar con la punta de los dedos el color escarlata de eso que te diferencia del resto de personas del mundo. Y, por encima de todas las cosas, no voy a volver a quererte jamás.
J u l i e t t e.

miércoles, 11 de enero de 2012

No hay más que verte.

-¿No crees que estaría bien quedarse siempre así? -sonreí mientras miraba el cielo estrellado y cerraba los puños para coger un poco de arena.
-La verdad es que no. -me senté, pensando que la había cagado. Le miré y él también lo hizo, con una mezcla de simpatía y maldad en los ojos y en la sonrisa incipiente.
-Ah...
-¿Sabes por qué? -porque te sientes incómodo, no me tortures con eso, pensé. Tierra, trágame. Negué con la cabeza.- Si nos quedáramos siempre así no podríamos vivir lo siguiente que nos toque -sonrió, dejando a la vista sus blancos dientes-. Nunca iríamos a París como dijimos antes ni volaríamos en globo.
-Entonces, avancemos, porque lo del globo es lo mejor que he podido oír nunca.
-¿Qué hay del "y lo sabes"?
Mis brazos se abrieron instintivamente y me abrazó. Poco a poco, en esa incómoda y a la vez cómoda postura nos volvimos a tumbar de nuevo en la arena para seguir contemplando el cielo estrellado y seguir haciendo planes que los dos sabíamos bien que no realizaríamos ni la mitad. Y yo a escondidas, en un rincón remoto de mi mente, seguí deseando quedarme así para siempre, exactamente en el mismo lugar en el que llevaba varias horas que se habían vestido de segundos, omitiendo su explicación. Omitiéndolo todo excepto el hecho de que ahí estaba él y ahí estaba yo, convertidos en una sola figura en aquel rincón solitario de la playa. En un momento le miré y sentí que podía ver a través de él. Aquélla fue la mejor sensación de todas.

viernes, 6 de enero de 2012

Senseless.

-¿Y qué más da?
-¿Qué?
-¿Qué más da todo ya si tú no estás para compartirlo conmigo?
-Zhanna...
-Es que sin ti nada me importa una puta mierda y lo sabes, nada tiene el suficiente sentido como para acelerarme el pulso e incluso llenarme los ojos de lágrimas. Sin ti nada me eriza el vello, nada es capaz de hacerme vibrar ni de impulsarme a hacer tonterías. No hay nada que cuente con la maldita capacidad de sacarme una sonrisa de esas que no están vacías ni de hacerme encoger los dedos de los pies. No, sin duda no hay nada en este mundo que sea capaz de lograr lo que tú hacías: Hacerme sentir. ¿Qué soy yo sin ti? La mitad de mí, la mitad física, la mitad que está pero no es nada. La que no siente, la que se limita a existir, no a vivir. Sin ti (unque suene a tópico) no soy nada.

lunes, 2 de enero de 2012

Bulletproof

Deberás aprender que aunque te diga que lo siento, no significa que te esté pidiendo que me perdones.

¿No lo ves?

jueves, 29 de diciembre de 2011

Dobles.

Él temblaba con el auricular en la mano mientras observaba como las frías gotas de agua borraban lentamente todo lo que había pasado aquel día. Sonreía de una forma casi imperceptible al perderse en la voz que salía del teléfono. 
Ella hablaba de una forma rápida y confiada. Le contaba que algún día se iría a vivir a Venecia y que entonces, sólo entonces, podría llegar a ser totalmente feliz. ¿Por qué? Ella tampoco lo sabía.
Él escuchaba de forma automática, intentando guardar cada palabra en algún rincón de su cabeza para poder entretenerse rememorando sus ocurrencias en cualquier momento.
-¿Y no entro yo en esos planes de futuro? -dijo él de una forma tímida (cuando su intención había sido sonar rudo y decidido).
-Oh... y qué sé yo. Tal vez sí, tal vez no. Al fin y al cabo aún no has superado el período de prueba y yo aún no estoy segura de poder acarrear en mis espaldas tu presencia en mi vida demasiado tiempo. -sentenció.
-¿Por qué?
-Nadie me garantiza que no vayas a huír de mí a la primera de cambio.
-Te lo garantizo yo. No podría, nos une algo más fuerte que todo eso que tú pareces evitar. Es más, te voy a hacer una promesa que pienso cumplir a rajatabla: No te haré daño jamás. Estaré siempre que me necesites, nunca me cansaré de ti.
Los dos suspiraron a la vez y de la misma forma, como si aquello no fuera más que una escena de naturaleza dudosa de una película. 
-Tengo que colgar. Buen provecho si vas a comer ya, y por si no hablamos, pasa buena tarde, buenas noches, buenos días y suerte con lo de tu hermana.
-¿Te estás...?
No le dejó terminar: colgó el teléfono enseguida.
No se estaba librando de él como él pensaba. Simplemente quería evitar el momento de decirle que no creía en nada de lo que él le decía, porque ya se lo habían dicho tantas veces que se lo sabía de memoria. No veía la forma de decirle que había llegado tarde a una función corta.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

...and It's killing me.

Querido Rob:
Te echo de menos de una manera que casi me duele físicamente. No podrías llegar a imaginarte lo mucho que me está costando salir de esto, y más aún (irónicamente) sin tenerte a mi lado para que me hagas sonreír un poco. Aunque supongo que ya estoy acostumbrada, en eso consiste mi vida: perder y extrañar. Es el mayor bucle en el que he entrado, ¿sabes? Es el que lo determina todo. Llegué a salir de él por un tiempo. En realidad, fuiste tú el que me sacó de él. Hiciste que dejara de extrañar todas las cosas que hasta entonces había querido recuperar, eliminaste esa culpa que no hacía más que perforarme el pecho. E hiciste todo eso sin darte cuenta, solamente existiendo. O existiendo para mí. Pero, ¿a qué precio, Robert, si después ibas a ser tú ese algo que iba a faltarme siempre? ¿Debo tomarte como mentiroso, ya que dijiste que me querrías siempre, que eras tú el que quería más, que nunca te olvidarías de mí y que no te cansarías de mí así pasaran cien años? ¿O debo recordarte como a un valiente por aguantar el chaparrón?
¿Sabes lo peor? Que mis esfuerzos por volver hacia atrás son totalmente inútiles por el simple hecho de que tú tienes toda la razón en esto aunque yo lo desmienta. Tienes pleno derecho a odiarme. Yo nunca he negado que no lo haga.
Otra vez, Rob, tengo todas las respuestas pero no me atrevo a dejarlas salir.
Siempre,
Isabella.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Blue.

-No eres tú, soy yo.
Y era cierto. No era él quien estaba harto de mí, era yo quien estaba harta de él. No era él quien deseaba estrangularme cada vez que abría la boca, era yo. No era él quien no había encontrado "aquello" en mí, era yo. No era él quien se iría para no volver, era yo. No era él quien, en este momento, se reía por dentro de su cara de gilipollas mientras fingía poner cada de dolor. Era yo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

...

Adiós. Ha estado bien tenerte aquí.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Borrarlo.


Te gustaría borrarlo todo, ¿verdad? Tal vez así puedas llenar el vacío, ¿no es así? Te equivocas... el vacío seguiría ahí, incluso me atrevo a decir que sería más grande, cada vez más. Y es que sabes que alguna vez te hizo feliz, y aunque fue breve (o al menos no tan largo como tú querías) fue intenso. Tienes los recuerdos, que al final son lo único que vale. Tienes, al menos, una causa aparente para tu melancolía. Y, ¿sabes qué? Tienes, al menos, más de lo que yo tengo. Lo único que saco yo de todo esto es una cicatriz en el corazón y la decisión de alejarme de toda persona que se parezca mínimamente a él. Lo único que saco yo es el "privilegio" de observar su estela.
J u l i e t t e.

viernes, 25 de noviembre de 2011

K.

  1. Tu sonrisa.
  2. Tu pelo.
  3. Tus ojos.
  4. Tu voz.
  5. Tus manos, tus dedos de gamer.
  6. Tus comparaciones estúpidas.
  7. Todas tus tonterías.
  8. Tus manías.
  9. El color de tus mejillas.
  10. Que te preocupes tantísimo.
  11. Que repliques todo (en serio)
  12. Que aguantes todas mis estupideces.

Sí, pero a ver si adivinas cuál es el título de la lista. No te lo esperarás.

martes, 22 de noviembre de 2011

Little monster.

Mi pequeño monstruo se llama Acch. Es un huracán. Y a la vez no es nada. Eso de ser no es lo suyo, aunque pueda parecer incomprensible (es que así es Acch, incomprensible para todo el mundo, excepto para mí). De vez en cuando se escapa de mis manos y vuela por ahí a sus anchas... Yo le grito desde mi ventana que vuelva, que no puedo ser sin él. Entonces vuela aún más alto y baja en picado. Me grita que por qué estaremos atados el uno al otro con esas cadenas invisibles. Yo suspiro y vuelvo al salón.
-¿Cómo has llegado tan rápido, maldito?
-A través de ti. Así es como estoy en todas partes.
-En realidad, me gustaría que fueras real.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Te detesto de la peor manera posible,


y eso es, básicamente, porque desearía hacerlo y no lo consigo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Senseless
Senseless
Senseless
Senseless
Senseless

martes, 15 de noviembre de 2011

No lo sabes, no. (Del diario de Isabella, 1)

Sus ojos (que estaban enmarcados por unas inmensas y lisas pestañas) eran del color negro más profundo que puedas imaginarte. Muchas veces al mirarlos imaginaba el cielo nocturno y me parecía, por un segundo, que podía ver estrellas. Descubrí un día de esos que dedicaba a soñar despierta mientras le miraba que tenía unas pequeñas cicatrices paralelas debajo de la ceja derecha, detalle que en ese momento me pareció totalmente encantador. Su mirada... Dios, su mirada. Parecía transportarte a otro mundo, te embriagaba. Cada vez que nuestras miradas se cruzaban yo no podía evitar sonreír. Y él... él nunca sonreía. No entiendo ni entenderé nunca la razón, pero él no sonreía.
No recuerdo muy bien su voz... es bastante extraño que no lo recuerde, la verdad. Recuerdo cada detalle de él; sus labios, su nariz, su olor, su pelo castaño.
Me gustaría saber qué fue de él. Pareció evaporarse. La última vez que le vi estaba parado frente al viejo parque de atracciones. Yo pasé "disimuladamente" frente a él. Me miraba, así que decidí sonreírle (a sabiendas de que él no me devolvería la sonrisa, claro).
-Adiós.
Ese adiós... tal vez sea una tontería, pero no me pareció un "adiós" casual. Y menos aún cuando pasaron los días y no le volví a ver, aunque no pude aceptar que no volvería hasta que el calendario volvió a marcar la misma fecha. ¿Se despedía él de mí -y si es así, ¿por qué de mí?- o simplemente fue cortés?
Nunca lo sabré... Sólo me queda el recuerdo de sus ojos negros y su perilla mal afeitada.




Who am I?

viernes, 11 de noviembre de 2011

O

No pienso volver a caer en lo de siempre. Ahora serás tú quien maneje los hilos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Días después.

Ellos no tienen miedo, no se esconden.
Y cuando llegan los lamentos, sólo los omiten y vuelven a lo de siempre, para no estancarse y mantenerse cuerdos.
Son oscuros, pero la luz los guía.
Él agitó los brazos con fuerza al verla llegar de lejos, con el abrigo rojo y los zapatos negros. Ella siguió andando sin inmutarse, como si no le viera. Se apoderó de él una sensación cálida y fría la vez. Cuando la tuvo cerca le acarició la mejilla con la mano izquierda e Isabella bajó la mirada.
Se sentaron en la mesa de siempre y pidieron lo de siempre (una Coca-Cola y un muffin de chocolate para cada uno).
Rob la observaba comer, unas pequeñas migas marrones bailaban alrededor de los labios de Isabella, ella miraba la tele y mostraba una sonrisa casi imperceptible.
Entonces, por debajo de la mesa, Rob cogió la mano de Isabella y se creó un silencio -coincidencias de esas que sólo pasan una vez- en la cafetería. Los dos rieron a carcajadas, supongo que para romperlo.
Malditos tontos, no saben lo que están haciendo...

martes, 8 de noviembre de 2011

Duse.


Una de esas personas especiales, que, no sé, simplemente te alegran. Una de esas personas con las que puedes hablar de cualquier cosa, de cualquier estupidez, que tienen una imaginación sobrehumana y cada día te sorprenden con algo nuevo. De esas que todo el mundo debería tener en su vida, pero con las que sólo algunos afortunados cuentan. Y yo tengo una de esas personas especiales en mi vida, y, la verdad, me pregunto muchas veces qué sería de mí sin ella.
No puedo decirte otra cosa que no sea gracias, porque, que lo sepas, eres prácticamente la única persona que aguanta mis paranoias, y como te he dicho muchas veces, consigues animarme.
Así que, recuerda siempre que significas muchísimo para mí. Muchísimo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Trescientos.


Tu imagen quedó suspendida en mi cabeza,
y mientras yo, machacante, no lo aceptaba
tu olvido se alzó amenazante en su grandeza.


domingo, 6 de noviembre de 2011

The end.

Recuerdo todas las cosas que me contaste, todas tus confesiones y secretos que me revelaste. Y me pregunto si seré capaz alguna vez de tener ese tipo de confianza con alguien que no seas tú. Me pregunto, además, si quiero ser capaz.

"-Lo era...
-Lo eras.''

Terminó. Y aún no puedo creerlo.

martes, 1 de noviembre de 2011

¿Me perdiste o te perdí?


Desaparecer...
Sería dulce.
Que lo hicieras tú
(ya sabes cómo)
sería correcto.


(Déjalo estar. Haz que muera, que se desvanezca, que poco a poco te abandone y no vuelva jamás. Que se queme, que se evapore, que desaparezca. Y si por el camino pierdes una parte de ti, significará que no merecía la pena que siguiera estando ahí. Don't worry. Estarás bien. Te lo prometo).

¡301! (-1-)

Abro la caja y acaricio su contenido. Rebusco intentando no desordenar nada y, tras unos segundos, doy con él. Saco el collar... y pongo la piedra de la llave a la luz para volver a ver ese arcoíris. Una llave... Pienso qué podría abrir, y se me ocurren un par de hipótesis, la mayoría la mar de cursis, éstas son las más salvables:

-La caja azul que nunca me dejaste abrir.
-Alguna especie de... ¿puerta o trampilla?
-El primer cajón de tu mesa de noche (ese, sí).
-Nada. Tal vez el collar tenga un mero fin decorativo y ya está.


Mentalmente tacho la última. Sé que si tú me regalas una llave, tiene que haber alguna cerradura. Tú no eres de esas personas que creen en meros símbolos, para ti todo debe tener una función, el significado sentimental no basta para ti si no hay algo que ese objeto pueda hacer. Y más aún tratándose de eso que me diste el día antes de desaparecer para siempre (eso es otra cosa, ¿dónde estás? ¿por qué te marchaste? ¿acaso tengo que buscarte, por eso no te despediste?). Miro el dibujo que hay colgado en mi armario, ese que me entregaste con el collar, e intento analizarlo. Es una llave casi idéntica a la mía, sólo que la piedra es verde. La letra Q y la M parecen pelear en lo alto del papel (sólo debido a tu caligrafía), y, en la esquina inferior izquierda...
Nunca me había fijado en que en la esquina inferior izquierda hay un dibujo muy pequeño.
Cojo la lupa y descubro que es un candado que, según recuerdo, he visto varias veces.
¿Tu diario, tal vez?
Sí.
¿Qué esperas de mí, Acch?

jueves, 27 de octubre de 2011

Y éste es el segundo bucle.

  1. AdiósAdiósAdiós.
  2. La última oportunidad...
  3. ¿Qué quieres?
  4. Te necesitoooo...
  5. Bien, bien.
  6. Já...
  7. Aquí es cuando todo se desmorona.
  8. ¡No lo hagas!
  9. AdiósAdiósAdiós.

viernes, 21 de octubre de 2011

Ni siquiera voy a intentarlo.

¿La verdad? Duele un poco ver como todo se desmorona y TÚ ni siquiera te das cuenta de lo que pasa. Duele, sí, duele bastante...

martes, 18 de octubre de 2011

Seca. ("Nothing lasts forever")


Y poco a poco, así, la distancia se hará más larga y... también los silencios. Poco a poco, así, me bajaré de las nubes y lo harás tú conmigo. Y poco a poco, así, de este modo -eficaz aunque cruel, útil aunque doloroso- los pétalos de esa rosa seca se desprenderán... y, ¿qué te dije? El tiempo nunca le haría nada. Eso no es para ellas... El tiempo las mantiene vivas. Los únicos que podemos destruír la rosa seca, somos nosotros, con nuestras malditas lamentaciones. Tú y yo. Sol y Luna. Luz y Oscuridad. Azul y Limón. Kuroyami y Akari. ¿Por qué?


lunes, 17 de octubre de 2011

"No hay yo sin ti".
Y una mierda. ¿En serio crees que no voy a ser capaz de odiarte? Como se nota que no me conoces.

domingo, 16 de octubre de 2011

Flores de papel.


Sobre la encimera -que seguía siendo gris-
colocaste diez flores de papel, exactamente.
Sobre la cama -que seguía oliendo a ti-
colocaste dos, sólo dos. Inquietante...
Sobre el escritorio -que seguía estando cojo-
colocaste una única, vieja y solitaria flor.
Pero lo más extraño de todo, si cabe,
fue el matojo de flores rojas
sobre el televisor.

¿Por qué de papel?
¿Por qué rojas?
¿Por qué yo? ¿Por qué él?

Suena el teléfono y ahogada lo cojo,
me preguntan qué es de ti...
¿Y qué contesto yo?
Que hoy me has dejado flores,
de las más bonitas.

Y aunque sé qué significan para ti
las bonitas y frágiles flores de papel
cierro los ojos e intento creer
que no voy a llorar, que seré fuerte.

Me doy cuenta en ese instante
que cada vez que vea una de éstas
me acordaré del amargo día
en el que con flores de papel
y la cabeza en tu almohada
sentí que lentamente moría
al abrir tu armario y no ver nada...

-09-



No puedes escapar
de mi burbuja
.
Adiós, adiós.
Pero si eso no significa nada...

sábado, 15 de octubre de 2011




Estás tan incompleta.





viernes, 14 de octubre de 2011

-08-

-¿Quién eres?
-Yo soy tú... y vengo para destrozar todo lo que alguna vez creaste. Yo soy tú y tú eres yo, y te voy a romper el corazón.

lunes, 10 de octubre de 2011

Vacío III.


¿Vas a dejarlo ir...?
¿Me vas a dejar aquí sola, en este lugar tan frío y con todo este cristal de por medio?
¿O vas a ser valiente y vas a luchar conmigo, en vez de luchar por mí?

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Y sabes qué pasó al final,

con la chica color limón?
Que todas sus hipótesis estaban equivocadas, y ni el azul da tanta calma, ni el rojo le daba tanta vida. Y así fue. No más.

jueves, 6 de octubre de 2011

Red.


¿Cómo podría definirte? Tú no eras precisamente una persona demasiado normal. Aunque no lo parezca, eso me encanta. Tienes una manera de pensar tan, tan tuya que a veces me impresiona. (¿A veces?). Y esto es lo gracioso: Haces que te quiera de una forma tan extraña... Haces que te quiera y te odie al mismo tiempo. Que parezca necesitarte, y cuando puedo satisfacer esa necesidad, haces que tenga miedo y omita todo.
¿Cuándo podremos salir de este bucle y comenzar a vivir el uno sin el otro?
¿Cuándo desaparecerán esas doce cosas que tanto molestan? (Molestan, no duelen.)
Te quiero/odio/haría desaparecer/haré desaparecer.
Nunca desaparece, sólo se transforma, no puedes odiar a alguien sin haberlo querido mucho, muchísimo. Supongo.


lunes, 3 de octubre de 2011

Siete-


Me di cuenta en ese momento. Sí, ya lo sé, es un poco tarde. Pero, ¿sabes? Eso es lo que lo hace interesante, lo que lo hace irónico, más bien.
Ahí, cuando me estaba atando los Converse, cuando sonaba ''Sweet Dreams'', me di cuenta.
Tengo todas las respuestas, otra cosa es que no sepa encontrarlas.
Y tú también las tenías. Cuando cantabas, cuando me hacías promesas sin sentido y cuando abreviabas. Sólo que, o tampoco las encontrabas, o no te molestabas en buscarlas. ¿Miedo a perderme? Miedo a perderte tú.
Es que es así: estábamos (estamos, estaremos) hechos de miedos con menos sentido que tus promesas. Es por eso que siempre seremos esas dos piezas del puzzle que traten de encajar, pero que jamás lo consiguen. Cometeremos el mismo error una y otra vez (como siempre), porque tú quieres que yo sea la estúpida pieza y yo quiero que lo seas tú. Pero obviamente, eso es imposible.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Rojoazul II.

Camino lenta y cansadamente por la calle mojada (azul). Te recuerdo y resguardo mis manos temblorosas en los bolsillos, apretando los ojos (rojo).
Recuerdo las noches en vela, pero lo omito. Recuerdo tus labios y los omito. Recuerdo tus ojos, tus pestañas... y no lo consigo esta vez. ''Maldita la hora en la que empezó todo''. Pienso y, al segundo, me arrepiento de ello. (Azul).
Saco el paraguas aunque lleve ya quince minutos andando bajo la lluvia, y es que en realidad no sé por qué lo hago. Nunca me ha molestado. (¿Rojo?)
Maldita guerra. ¿Por qué tengo yo que estar en medio?
Y al instante, la respuesta: Porque el campo de batalla es mi corazón. Así de sencillo.
Suspiro y agacho la cabeza. ''No llores, imbécil.'' (Típicamente azul.)
Oh...
Rojo y Azul.
Frágiles y agridulces.
Rojo y Azul.
Enseñándome desde siempre que no puedo vivir sin uno ni sin otro. Ni con los dos a la vez.
Rojo y Azul.
Rojo siempre cambiando y Azul... ni siquiera sé qué hace azul.
Rojo y Azul.
Rojo y Azul.
Ésta es mi maldita historia.

Del diario de Allan.

Querido Diario:
La quiero, de una forma dolorosa pero tan, tan agradable... La quiero, con locura. Siempre ha sido así y lamentablemente, así seguirá.
Y a veces parece que ella siente lo mismo que yo. A veces puedo ver esa mirada que tanto he buscado y extrañado, en ella. Pero otras... Otras veces no la veo y me pierdo, la busco y no soy capaz de encontrarla. Y pienso que tal vez nunca haya estado ahí.
Sé que la solución más fácil sería ''alejarme''. Pero, el problema, es que eso ya lo he hecho y no ha funcionado. La quería con la misma maldita intensidad, y extrañarla es peor que tenerla cerca y sentir ganas de llorar cada vez que coge mi mano.
Es tan doloroso querer así a alguien que te quiere, pero de otra manera...
(A veces me gustaría desaparecer.)
Allan Bonnet.

martes, 27 de septiembre de 2011

Slooooooooooowly. (1999)

Te voy a extrañar. Con cada célula de mi cuerpo. Y ni siquiera podré pasar por ese estúpido sitio al que nunca has ido pero que tanto me recuerda a ti (y no sé por qué).
Y me va a pesar tu recuerdo, de una manera exagerada. Será tal el peso que no podré con él, y es que tu recuerdo me acabará matando. Lentamente...


Terapias mal llevadas sin nadie
que mediara por dos histéricos, 
mis gritos envasados al vacío 
reventaron al fin.
 Y ahora congelo cada instante 
sabiendo de antemano
 que son los últimos.
[...]
Y a medias del viaje, 
callo a gritos 
que no quieras bajar.
Y pierdo la conciencia 
cuando escucho como dices:
"que sea cierto el jamás". 
¡Oh, muérete!


Qué rebuscado el echar de menos pudiendo ''echar de más''.

domingo, 11 de septiembre de 2011

-07-

Lo que debería pasar:
-Hola.
-Muérete.
Lo que quieres que pase:
-Hola.
-Hola, te esperaba. No vuelvas a irte.
Lo que realmente pasa:
Nada.

sábado, 10 de septiembre de 2011


Te estaba esperando, pero ni siquiera sabía que eras tú.
Ahora es suficiente.
Siempre lo será.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Recordatorio:

No caigas más. Nunca.
Es malo, malísimo, es lo peor.
Es un puto lobo con piel de cordero.
Lo sabes, pero lo evitas.
Lo sabes, pero no quieres saberlo.
El peor error de todos, ha sido ese.
Ahí lo dejo. No caigas más.

Tú. Simple y absurdamente, tú.

De vez en cuando, cuando estoy sola, apática, aburrida y, en fin, en esos momentos en los que deseas llorar hasta que se te agoten las lágrimas, y además sin motivo aparente, pienso en ti. Simplemente apareces en mi mente como si una lucecita se encendiera. Y entonces imagino y sé que no estoy sola, que nunca voy a estarlo. Porque te tengo a ti, tengo tu recuerdo, tengo tu voz clavada y no se va a desvanecer...
Paso de llorar a sonreír, y aunque aprecie todas las cosas que tengo de manera diferente, tú eres una de las más agradables. No puedo negar que sin ti nada sería lo mismo.

martes, 30 de agosto de 2011

/Vidas a medias/


Él no volvió.
Se lo había prometido y, ¿qué podría haber hecho ella? Se limitó a esperarle.
Y no volvió.
¿Habría cambiado algo a mejor si él se hubiera dignado a aparecer?
No.
Le habría dado la mala noticia: Había jugado con ella, le había hecho creer que la quería y no era así.
¿Tal vez habría sido mejor eso, tener el corazón roto a esperarle toda la vida?
No.
No, porque le quedaba la esperanza, la maldita esperanza. Lo que le hacía levantarse cada mañana y contar las baldosas del techo mientras se hacía el maldito café. Lo que la obligaba a ir a la oficina y fingir felicidad, y a, desesperadamente, mirar el e-mail, el buzón, todo. Lo que la obligaba a vivir una vida a medias. Pero al menos, era una vida.
¿Y qué habría hecho sin esa esperanza?
Desvanecerse. Morir. No ser nada.
Vivir a medias es mejor que morir habiendo vivido la mitad.
He dicho.

Y, aclaro: Si ella hubiera sido una de esas personas débiles, habría hecho lo correcto y habría cogido otro camino. Aquí, el fuerte simplemente sobrevive y el débil vive feliz. Simplemente...

sábado, 27 de agosto de 2011

sábado, 20 de agosto de 2011

Tres-cuatro.


¡Eras tú!

¡Todo el tiempo fuiste ! Y yo estaba ciega, atando cabos que no me llevaban a ninguna parte y reciclando palabras que estaban huecas...
Eras tú.
Azul.
O eso espero.


-1- Y sin querer, murió un mosquito.

El día era precioso.
Claro, el clima, porque, el día en su verdadero significado (el espacio de tiempo y las cosas que suceden desde las 0:00 hasta las 23:59), estaba siendo uno de los peores.
Mi madre daba berridos en el salón, mientras mi padre, como de costumbre, abría el armario tirando todo, para llenar una maleta, amenazando así con irse de esta desastrosa casa.
Sin fuerzas saqué yo mi mochila y la llené con unas chocolatinas y La Sombra del Viento. Total, nadie notaría mi ausencia.
Así que, cogí mi mochila y a Nao (mi gato y uno de mis mejores amigos) y salí por la ventana, cuidadosamente bajé por mi árbol (sí, mi árbol) hasta llegar al suelo, no sin un par de golpes.
Andé lo más rápido que pude, teniendo que pararme por dejar a Nao atrás, hasta llegar a mi pequeño escondite, lugar al que acudía básicamente cuando mis padres discutían. O simplemente, cuando necesitaba estar sola. Era como si en este pequeño parque sólo existiera yo y el dolor se desvaneciera.
Además, era precioso. Un columpio individual y un pequeño tobogán rojo eran lo único que había en él, aparte de los montones de hojas secas y los árboles. Y, lo mejor de todo: Nunca venía nadie.
Me deslizaba entre las hojas, sin dejar de mirar el suelo, cuando oí un crujido.
-¿Nao?
Vale, Nao no estaba.
-¡Nao! ¿Dónde diablos te has metido?
Busqué con la mirada por todas partes hasta dar con el columpio. Ahí había un chico sentado, acariciando a mi gato.
-¿Es tuyo? -su voz era grave pero no demasiado, con un leve acento que no pude calificar... Me acerqué, asintiendo, y pude ver que tenía los ojos negros y perilla. Su cabello era del mismo color negro que sus ojos, y lo llevaba ligeramente desaliñado... Era bastante guapo.
-Es mío. -cogí a Nao en brazos y le acaricié la cabeza-. Y ese sitio también.
Él sonrió de forma burlona.
-No veo tu nombre escrito en el columpio.
Mi turno: le dediqué una sonrisa sarcástica e hice un gesto indicándole que se pusiera en pie. Y ahí, en el columpio, estaba mi nombre escrito con tippex: Isabella.
-¿Lo ves ya?
-Tienes un nombre muy bonito. Me llamo Rob y, has ganado, el columpio es tuyo. -y él seguía con esa estúpida sonrisa en la cara.
-Siempre gano. Gracias, supongo, Rob.
Me balanceé ignorándole, esperando que se fuera, pero no lo hizo. Se quedó ahí, mirando al vacío... No se oía nada. Y ese silencio que algunos habrían calificado de incómodo, entre dos extraños, para mí fue lo más agradable de ese asqueroso día.
-¿Te gustan las chocolatinas? -le sonreí al terminar de hablar, él me imitó, aunque me preguntaba si él alguna vez no sonreía.
-Claro.
Y compartimos mis chocolatinas. Nao pareció encariñarse con Rob, y a mí me parecía una compañía agradable. Tal vez sería el parque, mi columpio, su perilla o que había puesto To The Sky, pero tal vez, sólo tal vez, este espacio de 24h no sería tan malo como había previsto.